Quisiera recordar algunas frases del pensamiento de Emilio Lledó.
Se sabe para tener un título, para ganarse la vida.
En la vida hay que tener en algún momento la generosidad de luchar por conocer, por estudiar, por entender, sin pensar que te vas a ganar la vida con ello.
No basta con que el profesor sea el señor que controla unos exámenes, sino el que transmite amor, interés, devoción, entrega a aquello que enseña.
Una de las imágenes repetidas en el paisaje estudiantil la constituye esos alumnos y alumnas camino de la universidad, abrazados a esas carpetas donde, en distintos compartimentos, van distribuyéndose la diaria ración de apuntes.
Debe haber un continuo alimento de formación, no solo de información...
Del mundo de los ordenadores lo podemos saber todo con apretar unas teclas, pero lo importante no es saber cosas sino qué hacer con las cosas. Y solo se consigue siendo nosotros alguien.
La educación debe transmitir amor hacia la materia que enseña.
jueves, 28 de junio de 2007
Sobre la Educación
La Inteligencia
Quisiera recordar algunas frases de nuestro pensador actual: José Antonio Marina.
La inteligencia es la capacidad de un sujeto para dirigir su comportamiento, utilizando la información captada, aprendida y elaborada y producida por él mismo.
Se puede utilizar muy estúpidamente la inteligencia.
La finalidad de la inteligencia no es el conocimiento sino la felicidad.
La inteligencia es una mezcla de conocimiento y afecto. Nacemos con una personalidad recibida, compuesta de inteligencia básica, temperamento y sexo. Adquirimos unos hábitos y añadimos planes y comportamientos que acaban constituyendo nuestra personalidad elegida.
Todo esto lo dice nuestro pensador José Antonio Marina.
La inteligencia es la capacidad de un sujeto para dirigir su comportamiento, utilizando la información captada, aprendida y elaborada y producida por él mismo.
Se puede utilizar muy estúpidamente la inteligencia.
La finalidad de la inteligencia no es el conocimiento sino la felicidad.
La inteligencia es una mezcla de conocimiento y afecto. Nacemos con una personalidad recibida, compuesta de inteligencia básica, temperamento y sexo. Adquirimos unos hábitos y añadimos planes y comportamientos que acaban constituyendo nuestra personalidad elegida.
Todo esto lo dice nuestro pensador José Antonio Marina.
lunes, 25 de junio de 2007
La fe pública en los colegios electorales
Las mesas electorales que forman parte de la administración electoral tienen como fin garantizar la transparencia, además del principio de igualdad dentro del proceso electoral. A las mesas le corresponde presidir el acto de votación, el control del desarrollo de la votación y la realización del escrutinio, con arreglo a la constitución y a la ley.
Pero para el cumplimiento de todos estos fines los miembros de las mesas tienen un problema. ¿Cuántos papeles tienen que cumplimentar?
Nuestra ley electoral, que data de 1985, ha quedado ya desfasada de nuestra realidad informática y telemática, junto a la presencia de nuestra administración que dispone de fe pública notarial y judicial.
Para simplificar toda esta burocracia propongo que en una sola acta y papel constase la constitución de la mesa, las incidencias, el escrutinio y sus posibles impugnaciones que debería estar firmada por todos los miembros que constituyen la mesa para ser recibida después por la presencia de una autoridad que ejerza la fe pública notarial o judicial y que en el mismo momento un informático introduzca los resultados ante el notario o juez que está presente en el colegio.
La recepción de este único acta, con todas sus posibles incidencias de la mesa, es decir, en lo que se esté o no de acuerdo. Por el fedatario público, nos daría mayor eficacia y seguridad al proceso.
Por tanto, modifíquese la ley y movilícense jueces y notarios: nuestra fe pública.
Pero para el cumplimiento de todos estos fines los miembros de las mesas tienen un problema. ¿Cuántos papeles tienen que cumplimentar?
Nuestra ley electoral, que data de 1985, ha quedado ya desfasada de nuestra realidad informática y telemática, junto a la presencia de nuestra administración que dispone de fe pública notarial y judicial.
Para simplificar toda esta burocracia propongo que en una sola acta y papel constase la constitución de la mesa, las incidencias, el escrutinio y sus posibles impugnaciones que debería estar firmada por todos los miembros que constituyen la mesa para ser recibida después por la presencia de una autoridad que ejerza la fe pública notarial o judicial y que en el mismo momento un informático introduzca los resultados ante el notario o juez que está presente en el colegio.
La recepción de este único acta, con todas sus posibles incidencias de la mesa, es decir, en lo que se esté o no de acuerdo. Por el fedatario público, nos daría mayor eficacia y seguridad al proceso.
Por tanto, modifíquese la ley y movilícense jueces y notarios: nuestra fe pública.
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